
Hacé un inventario antes de diseñar
Reuní las direcciones actuales, el contenido de cada página y los formularios que usa tu equipo. Incluí artículos, archivos descargables y páginas que no aparecen en el menú: una URL poco visible puede seguir recibiendo visitas desde Google o desde un enlace enviado por mail.
Revisá Search Console y Analytics para distinguir páginas con consultas de búsqueda, visitas y contactos. No alcanza con elegir las que te gustan visualmente. Tampoco conviene borrar contenido solo por tener pocas visitas si responde una duda importante de un cliente.
Definí qué conservar, actualizar y reemplazar
Conservá los contenidos que todavía representan a la empresa. Actualizá servicios, fotos y datos que hayan cambiado. Cuando una página deje de existir, buscá una alternativa que resuelva la misma necesidad; mandar todas las direcciones viejas al inicio suele desorientar al visitante.
Un caso concreto: si una empresa reorganiza sus servicios, la antigua página de instalación debería llevar al nuevo contenido de instalación, no a un listado general sin explicación. Si no existe un reemplazo equivalente, es preferible evaluar esa baja de manera individual.
Planificá las URLs y las redirecciones
Siempre que siga teniendo sentido, mantener las direcciones evita cambios innecesarios. Si una URL cambia, definí una redirección permanente hacia su equivalente. La forma de implementarla depende del alojamiento: no todos los servicios estáticos permiten configurar redirecciones HTTP del mismo modo.
No confundas una etiqueta canonical con una redirección. La primera indica la versión preferida para buscadores; la segunda conduce al visitante a otra dirección. Antes de publicar, verificá qué mecanismo admite tu infraestructura y probá el resultado real.
Mejorá el recorrido hacia la consulta
Ordená cada servicio alrededor de preguntas concretas: para quién es, qué problema resuelve, qué incluye y cómo empezar. Sumá proyectos y testimonios relacionados cuando existan, sin atribuirles resultados comerciales que no estén documentados.
El formulario debe pedir lo necesario para responder, funcionar en celulares y mostrar una confirmación clara. Probá que la consulta llegue al destinatario: ver un mensaje de éxito en pantalla no demuestra por sí solo que el correo haya sido recibido.
Tu lista de verificación
- Enlaces internos y menú sin destinos rotos.
- Títulos y descripciones propios para cada página.
- Formularios, correo y acceso a WhatsApp probados.
- Imágenes legibles y sin desbordes en móvil.
- Sitemap actualizado y páginas privadas fuera de indexación.
Medí después del lanzamiento
Compará consultas, páginas de entrada y errores durante las semanas posteriores. Una variación de posiciones no se explica automáticamente por el diseño: también pueden cambiar la demanda, la competencia y la medición.
Si vas a renovar tu web, prepará el acceso a las herramientas de medición y una lista de problemas del sitio actual. Esa base permite tomar decisiones con contexto y comprobar si la nueva versión mejora la experiencia de quienes buscan tus servicios.
Para ampliar: Google: cambios de URL al trasladar un sitio.


